Si ya sabes manejar, debería ser tiempo de contemplar la idea de tomar un curso de manejo defensivo. ¿Por qué? Porque la información adquirida aquí te ayudará a evitar choques, colisiones, vuelcos, atropellamientos y otros accidentes vehiculares.

Dentro del curso, el instructor te enseña distintos procedimientos y técnicas muy importantes que sirven para identificar la falta de habilidad y conocimientos de otros conductores que circulan cerca de ti.

En general, un curso de manejo consiste en contextualizarte sobre ciertas situaciones (en calles, avenidas y carreteras) que pueden tomarte por sorpresa en cuestión de segundos; por ejemplo:

  • Actos inseguros del conductor: fatiga, distracción, poca visibilidad, etc.
  • Actos erróneos de otros conductores: fatiga, distracción, manejo peligroso e inseguro, alta velocidad o agresividad.
  • Condiciones adversas: lluvia, neblina, viento, animales en el camino, desvíos, caminos desconocidos, etc.
Recuerda que el manejo defensivo también implica mantener una actitud de cortesía y consideración con el peatón, estos sin perder de vista la distracción en que pueden caer niños y personas en general. Recuerda: ¡la seguridad como un valor fundamental!

Un conductor defensivo debe tener la conciencia de que al cuidarse él mismo también están cuidando y viendo por la vida de los demás.

Fuente: culturavial.com